
Construido en el primer tercio del siglo X, posiblemente por monjes mozárabes, se trata de una iglesia de planta en forma de cruz griega, con entrada en el lado sur, tres ábsides y dos compartimentos a cada lado de la nave principal, por lo que parece de planta basilical. El interior es de gran originalidad, todo él abovedado sobre pilares con columnas adosadas y capiteles de una talla de gran calidad. Es una de las obras más importantes del arte mozárabe.