
En una de las cartas que el papa Gregorio Magno dirigió al defensor Johanes se puede leer “Allí donde la gravedad de las culpas exige la aplicación de la ley canónica, no hay que dejar de lado lo que se ha de corregir, no sea que, pasándolo por alto, demos fuerza a las acciones depravadas que, así nos parece, hemos de segar con la hoz de la disciplina. Porque nos ha llegado la noticia de que los monjes del monasterio que se encuentra en la isla de Capria, situada junto a Mallorca, que es también una isla, obran de manera tan perversa y han sometido sus vidas a diversos crímenes, que manifiestan que, más que servir a Dios, luchan, y lo decimos llorando, a favor del antiguo enemigo.