
La aparición del cristianismo en la ciudad tiene orígenes legendarios: en el 36 d.C., durante una persecución en Judea, los cristianos perseguidos son subidos a un barco sin velas ni remo y llegan hasta el sur de la Galia. San Maximino será el evangelizador de Aquae Sextiae. Hacia el 370-380 se funda el obispado de la ciudad. Hacia el 396 el obispo Remigio asiste a un concilio en Nimes. Uno de los primeros obispos será Lázaro (407-411). En los siglos IV y V la ciudad sufre un retroceso en su extensión.