
A unos diez quilómetros de Barcelona, y separada de esta por la montaña de Collserola, se ubica la población de Sant Cugat del Vallès, nacida alrededor del monasterio homónimo fundado hacia mediados del siglo IX. A partir del siglo XI, la comunidad benedictina ya aparece plenamente documentada y esta orden se mantuvo hasta la extinción y exclaustración del cenobio a mediados del siglo XIX. A partir de los siglos XI y XII, el cenobio conformó un extenso patrimonio territorial y jurídico en diversos condados catalanes. De este momento es su claustro románico con una excelente colección de capiteles esculpidos.