
Basílica visigoda construida a finales del siglo VI, dentro del anfiteatro romano de Tarragona, en memoria de tres mártires quemados vivos allí el año 259. Descubierta en 1953 debajo de los restos de una iglesia románica del siglo XII, se han excavado y estudiado sus cimientos y se ha podido saber que tenía forma de basílica tardorromana semejante a la de Eio en el Tolmo de Minateda, de tres naves, un ábside y una cámara adosada al este del costado norte, pero toda su decoración esculpida, retallada en material de otros edificios anteriores, era ya en estilo visigodo.