
Uno de estos espacios suburbanos funerarios del primer cristianismo barcelonés se encuentra en el subsuelo y alrededores de la basílica de Santa María del Pi, un espacio que como lugar de culto cristiano tendría antecedentes en la Antigüedad Tardía, tal y como muestran los hallazgos arqueológicos de carácter funerario en su interior y alrededores.