
Los primeros asentamientos en el entorno de Carcasona tienen lugar en el siglo VI a. C. La posición estratégica del entorno, entre el Mediterráneo y el Atlántico y entre Europa y la península Ibérica facilitaron la creación de una fortaleza romana junto al río Aude. Esa población se amuralló entre los siglos III y IV d. C. En el siglo II d. C. es citada por Ptolomeo como Karkaso. En el siglo V es ocupada por los visigodos que, más tarde, la incluirán en la Galia Narbonense o Septimania.