
La zona ya estuvo poblada en la Edad del Hierro y, después, en el periodo romano. En el territorio se erigió la ciudad de Lugdunum Consorarum.
Durante el siglo V corresponderá al territorio del reino visigodo de Tolosa y una leyenda habla del pastor Gaudencio, capturado y decapitado por un soldado godo por no renegar de su ortodoxia católica frente a la fe arriana del godo. Más tarde el territorio pasaría al estado franco. Fue a finales del siglo XI el obispo de Comminges crea una comunidad de canónigos.