
La ciudad de Narbona fue una fundación romana del cónsul Cneo Domitio Ahenobarbo como ’Colonia Narbo Martius’, bajo la protección del dios de la guerra Marte, siendo la primera colonia romana establecida fuera de la península Itálica. Del pasado romano perdura el arco del Puente Viejo, la calzada de la Plaza del Ayuntamiento (Via Domitia), el horreum, el barrio de Clos de la Lombarde (villas con ricas pinturas murales) y varios cementerios con sarcófagos, epígrafes funerarios, esculturas, mosaicos, etc. En las proximidades hubo un importante centro cerámico en Salléles d`Aude.