
El primitivo monasterio de San Salvador (Tábara, Zamora) fue construido sobre una pequeña loma, en las últimas estribaciones de la Sierra de la Culebra y junto al arroyo del Casal. Su fundación se debió a la iniciativa de dos monjes, San Froilán y San Atilano, que años después fueron nombrados obispos de León y Zamora, respectivamente. La fundación tuvo lugar a finales del siglo IX, después de la victoria de Alfonso III el Magno en la batalla de Polvoraria.