
Los restos arqueológicos de El Bovalar (Seròs, Lleida), a unos 23 kilómetros de la antigua sede episcopal de Ilerda, se emplazan en un pequeño altiplano artificial resultado de sucesivos rebajes destinados a la moderna horticultura. Justo al lado del río Segre y a unos 120 m de altura respecto a este curso fluvial, aun sin ocupar el punto más alto de la microárea donde se ubica, el yacimiento goza de una situación topográfica privilegiada, ya que desde el lugar se controla el paso del río y resulta un punto fácilmente defendible.