
El monasterio de Sant Feliu de Guíxols se ubica a escasos metros de la costa y a los pies de la sierra de Les Cadiretes. La primera documentación conservada que lo menciona remonta a la Alta Edad Media, y permitiría situar su fundación o refundación entre finales del siglo IX e inicios del X, momento de efervescencia en la construcción y restauración de muchos monasterios por iniciativa condal y donde, en el caso particular de Sant Feliu de Guíxols, la familia de los vizcondes de Girona habría jugado un papel evergético importante. Las sucesivas donaciones de otros potentados de los alrededores, así como el mecenazgo de los condes de Barcelona, propiciarán que a partir del siglo XI Sant Feliu acumule un notable dominio patrimonial que lo convertirá en uno de los monasterios más importantes de la zona durante la plena Edad Media. Incluso recibió posesiones en Mallorca como recompensa a su participación en la conquista de la isla por parte de la iniciativa de la Corona de Aragón.