
De planta basilical de tres naves pero de puro estilo ramirense, muy distinta a las del periodo anterior. Sólo queda la tercera parte ya que el resto se hundió en la Edad Media por un desprendimiento de tierra. Totalmente abovedada con un sistema muy complejo. Las naves están separadas por columnas, conserva una tribuna sobre el pórtico y una rica decoración.